Las lesiones deportivas pueden ser una advertencia de problemas mayores en las mujeres deportistas

¿En qué momento el ejercicio se vuelve contraproducente? La mayoría de las mujeres piensa que hacer mucha actividad física significa seguir al pie de la letra los consejos médicos sobre la importancia de llevar una vida más sana y lograr un buen acondicionamiento físico. Sin embargo, la presión por responder a un alto nivel de exigencia puede derivar en tres graves problemas de salud: trastornos alimenticios, amenorrea (interrupción de los periodos menstruales) y osteoporosis (huesos frágiles).

Trastornos alimenticios

"La incidencia de los trastornos alimenticios en las mujeres deportistas es increíblemente alta", dice Paul Shonnard, MD, un especialista ortopédico local. Estas deportistas, especialmente las que practican atletismo y gimnasia de competición, consideran sumamente importante el peso y la composición corporal. Generalmente, las mujeres creen que cuanta menos grasa tengan, más rápidas serán. En el afán de tener cuerpos más livianos, algunas mujeres se privan de nutrientes que son vitales para su rendimiento.

Como consecuencia de esto, muchas desarrollan trastornos alimenticios que van desde el consumo de pastillas para adelgazar o laxantes hasta problemas como la bulimia (vómitos autoinducidos) y la anorexia (privarse excesivamente de los alimentos).

Quienes estudian los trastornos alimenticios dicen que tanto los padres como las personas que trabajan con niños pequeños necesitan comenzar a enseñarles a las niñas sobre la alimentación saludable desde la edad de cinco o seis años, porque, a diferencia de los varones, las niñas comienzan a reducir su ingesta de leche y calcio a la edad de ocho o nueve años para lograr, por un camino erróneo, estar delgadas. "Es mucho más sencillo prevenir, que intentar lidiar con una conducta ya incorporada", dice el Dr. Shonnard. "Una vez que llegan a la adolescencia, los hábitos alimenticios ya están bien arraigados", añade.

Amenorrea y oligomenorrea

Algunas mujeres piensan que finalmente están en camino de alcanzar un estado físico óptimo cuando se ejercitan a tal extremo que dejan de menstruar, explica el Comité Ad Hoc para Afecciones de Mujeres en la Medicina Deportiva del American College of Sports Medicine. Sin embargo, esta ausencia de periodos menstruales, conocida como amenorrea causada por el ejercicio, es señal de que el organismo está al borde del colapso.

"La amenorrea o la oligomenorrea, menstruaciones aisladas, no es algo normal después de la pubertad", dice el Dr. Shonnard. Es una señal del cuerpo para indicar que hay un desgaste de energía excesivo sin la adecuada reposición de la energía consumida, que se logra mediante una alimentación y un descanso adecuados. Varios estudios han demostrado que las atletas que sufren amenorrea tienen baja densidad ósea, lo cual podría devenir en osteoporosis.

Osteoporosis

"Es importante y normal que las mujeres tengan un mayor nivel de grasa corporal que los hombres", dice el Dr. Shonnard. "En las mujeres, la grasa corporal incide directamente en el metabolismo del estrógeno". El estrógeno es la hormona que contribuye a la absorción de calcio, necesario para fortalecer los huesos. Cuando las mujeres se proponen disminuir radicalmente los niveles de grasa corporal, los niveles normales de estrógeno también disminuyen, lo cual limita la capacidad del organismo para absorber el calcio y, por ende, reduce la resistencia de huesos y tendones.

Cuando las deportistas dejan de tener sus periodos menstruales, sus niveles de estrógeno disminuyen drásticamente a un índice que es normal para mujeres mayores de 50. Debido a la reducción en los niveles de estrógeno, los huesos jóvenes pierden densidad, se vuelven más frágiles y son más propensos a sufrir fracturas, especialmente las que se producen por sobrecarga.

Entre las gimnastas, especialmente, se registran índices muy altos de lesiones en la región lumbar, uno de los tipos de fractura por sobrecarga más comunes. "La tendinitis, que se produce por un esguince en los tendones, generalmente los de las piernas, también puede estar relacionada con la alimentación y con posibles desequilibrios de estrógeno, aunque las investigaciones sobre el tema aún no son determinantes", dice el Dr. Shonnard.

"Es evidente que las lesiones de este tipo no son tratadas de manera óptima en las gimnastas, por lo que tienden a no sanar adecuadamente", dice el Dr. Shonnard. "Kerri Strug es el ejemplo perfecto de este síndrome", añade.

Estas gimnastas tienen un alto índice de lesiones continuas, un promedio de 25 por ciento, que las siguen afectando incluso después de que abandonan la actividad deportiva. Esto se debe a una exigencia excesiva que no contempla la lesión, por lo que la lesión se convierte en un problema crónico con el tiempo.

Las mujeres que se dedican al deporte de competición registran un índice de ruptura del ligamento de la rodilla dos veces mayor que el de los hombres debido, probablemente, a dos razones, dice el Dr. Shonnard: cierta evidencia científica sugiere que la anatomía de las mujeres en esa área es diferente de la de los hombres y la resistencia de los ligamentos en las mujeres puede verse afectada cuando se produce un desequilibrio de estrógeno por falta de nutrientes.

Por consiguiente, las deportistas que dejan de menstruar necesitan incrementar el consumo de calcio a 1,500 miligramos por día (vs. 1,000 miligramos por día para las mujeres cuyos períodos son normales). Las deportistas que dejan de menstruar deben buscar atención médica dentro de los tres meses a partir de la primera interrupción, según el American College of Sports Medicine.

Los niveles de calcio nunca son totalmente óptimos

Las mujeres deben prestar especial atención a la cantidad de calcio que incorporan al organismo durante sus vidas y los padres que tienen hijas mujeres deben enseñarles a una edad temprana, antes de los seis años, que beber leche y consumir alimentos ricos en calcio les convertirá en mujeres fuertes y saludables, lo cual les garantiza la auténtica belleza.

Las mujeres alcanzan el máximo índice de calcio a la edad de 30 años; después, comienza a disminuir. El incremento de densidad ósea puede continuar pasada la adolescencia, hasta los 30 años. Teniendo en cuenta que varios estudios recientes arrojaron que la densidad ósea se duplica antes de que las niñas lleguen a la pubertad, se espera que la ingesta de calcio recomendada en los Estados Unidos aumente al doble del nivel actual, 800 miligramos. De esta manera, cuando las mujeres lleguen a la pubertad y su densidad ósea disminuya a la mitad, "llevarán la delantera".

En los casos en los que la densidad ósea no se estimuló debidamente durante la edad del desarrollo, el esqueleto puede llegar a ponerse muy frágil y ser muy propenso a fracturas, problema que se denomina osteoporosis.

¿Qué se puede hacer? No hay duda que tener una buena alimentación y hacer ejercicio durante toda la vida son dos factores fundamentales para combatir la osteoporosis:

  • Consuma una buena cantidad de alimentos ricos en calcio a todas las edades, pero especialmente entre el inicio de la adolescencia y los 30 años, a fin de llegar a la mayor densidad ósea posible.
  • Consuma proteínas en cantidades moderadas (hasta un 15 por ciento del total de las calorías consumidas) y alimentos ricos en fibras que le aporten entre 25 y 35 gramos de fibra a diario. En cantidades excesivas, las proteínas y las fibras pueden interferir con la absorción y el almacenamiento de calcio.
  • Haga con frecuencia ejercicios en los que el cuerpo deba luchar contra la gravedad, tales como trotar, caminar, entrenar con peso o esquiar, pero evite el entrenamiento excesivo. Este tipo de actividad moderada puede minimizar la pérdida de densidad ósea.
  • Hable con su médico sobre tratamientos para reponer el estrógeno si está entrando en la menopausia o si ya está en ese período. Esto es especialmente importante si usted tiene antecedentes de osteoporosis en su familia.
  • Si no puede consumir alimentos ricos en calcio, hable con un dietista o médico matriculado para saber si un suplemento de calcio es apropiado en su caso. Las personas intolerantes a la lactosa pueden consumir la leche junto con los suplementos a base de enzimas digestivas, que son de venta libre, para aumentar su tolerancia a la lactosa.

Afortunadamente, es sencillo encontrar alimentos ricos en calcio que sean bajos en grasa y económicos. Muchos dietistas recomiendan alimentos ricos en calcio como leche y yogur descremados, requesón con bajo contenido graso y otros quesos reducidos en grasas. También hay jugos y cereales fortificados con calcio.